3 jun. 2018

El Mercurio | ¿Quién es la socia china de SK en el proyecto de tren Valparaíso-Santiago?

Photo via Mole.my
Un intenso debate se abrió en los últimos días en torno al proyecto de un tren que conecte Valparaíso con Santiago, que el consorcio TVS busca para poner en marcha. La iniciativa genera expectación entre quienes ansían una vuelta de la conexión férrea entre la capital y Valparaíso, que existió de 1863 a 1986 (con un breve renacimiento en 1991 solo los fines de semana).


Artículo completo: El Mercurio.

TVS —formado por la chilena Sigdo Koppers (SK) y la china China Railway Group— promete una línea para 12 trenes de pasajeros de alta velocidad (200 km/h) entre Valparaíso y Maipú, que de punta a punta tardaría 45 minutos y que contaría con paradas en Viña del Mar y Casablanca, además de una conexión con San Antonio para el transporte de carga.
 Este proyecto, que de acuerdo con TVS supone una inversión de US$ 1.600 millones, debe sortear aún una definición gubernamental clave: si el Gobierno lo acogerá por medio de una concesión (normativa bajo la cual podría haber otros interesados, en un proceso competitivo), o entregarlo directamente al consorcio (bajo la Ley de Ferrocarriles).
Pero, ¿quién es realmente este socio chino de Sigdo Koppers?
“Somos China Railway Tunnel Group (CRTG), una de las subsidiarias de China Railway Group (CREC)”, explica a “El Mercurio” Jinjun Yang, gerente general de CRTG para Chile. El ejecutivo detalla que CREC ha construido dos tercios de las vías férreas en China, y explica que el TVS sería el primer proyecto ferroviario de China Railway Group en América.
En efecto, China Railway Group (CREC) que a su vez es parte de China Railway Engineering Corporation, su holding controlador y origen de su sigla— es una gigante estatal china de ingeniería y construcción, involucrada en mucho más que la construcción de líneas férreas, como podría suponerse por su traducción literal del inglés. China Railway Group construye todo tipo de grandes proyectos. Líneas de ferrocarril y metro, carreteras, minas, túneles, puentes, centrales hidroeléctricas, edificios, obras de irrigación, puertos, muelles y aeropuertos. Y no solo las construye, sino que ofrece servicios de ingeniería, factibilidad y consultoría relacionados. En China también está involucrada en el desarrollo, venta y administración de propiedades residenciales y comerciales.
Aunque Yang no se pronuncia sobre el debate surgido en Chile, destaca que, desde su punto de vista, la integración de todas las funciones necesarias para la ingeniería y construcción de proyectos es el principal activo por el se debiera elegir a CREC para construir el tren de Valparaíso a Santiago.
CREC comenzó a trabajar con SK en Chile en diciembre de 2016. “Queríamos conectar Chile y Argentina, pero no recibimos los resultados”, recuerda Yang sobre el interés que tenía CREC de construir un túnel entre ambos países. E incluso antes, en 2012, la empresa formó parte del proceso de licitación para la construcción del puente del canal de Chacao, pero finalmente no realizó una oferta.
El ejecutivo añade que su empresa acaba de registrar operaciones en nuestro país este mes, y que se encuentra en búsqueda de oficinas.
Entre sus muchas actividades, CREC ha sido responsable de cerca del 50% de los proyectos de metro en China. Un quinto de ellos (10% del total) realizado específicamente por la filial CRTG. ¿Están interesados en participar de la construcción del metro en Chile? “Por supuesto”, responde Yang.
Si bien CREC no fabrica trenes ni opera sus servicios, y el material rodante que sería usado para el proyecto TVS no ha sido definido, Yang explica que su empresa siempre trabaja con CRRC, fabricante estatal que concentra el 90% del mercado chino de ferrocarriles, aunque señala que “estamos abiertos a otros proveedores”. Eso sí, Yang aclara que si CREC financia el proyecto, “preferiríamos un proveedor chino para los trenes”.
CREC transa sus acciones desde 2007 en las bolsas de Shanghai y Hong Kong. Un 54,4% de la propiedad pertenece al holding controlador 100% estatal China Railway Engineering Corporation. El resto se encuentra diluido. Su capitalización alcanza los casi US$ 25 mil millones, y la ubicó en el lugar 165 del ranking Forbes de las mayores firmas abiertas a la bolsa del mundo en 2017.
En su más reciente entrega de resultados, para el primer trimestre de 2018, CREC reportó un alza de 10% en sus ingresos y de 21,9% en sus ganancias, contra igual período del año anterior. Las ganancias atribuibles a los controladores de la empresa, para 2017, totalizaron el equivalente a US$ 2,47 billones (millones de millones).
Pese a la variedad de negocios en que opera, la construcción de infraestructura representó el año pasado un 84% de los ingresos de CREC. En materia ferroviaria, la empresa ha construido 127.000 kilómetros de línea en China, 2.500 de ellos para trenes de alta velocidad. Por su parte, la filial CRTG declara tener la capacidad de construir 75 km de puentes y excavar 500 km de túneles al año.
Parte importante del crecimiento de CREC proviene del impulso que el régimen chino ha dado a los ferrocarriles, especialmente las líneas de alta velocidad. De hecho, en China opera actualmente uno de los servicios más rápidos del mundo, el Fuxing Hao o “renacimiento”, que alcanza los 350 km/h y funciona en dos rutas, Beijing – Shanghai y Beijing – Hong Kong.
CREC trabaja todavía principalmente en China. Pero la empresa develó el año pasado un ambicioso plan: pasar del 4,4% de sus ingresos generados en el extranjero al 10% en 2020. “Alcanzar la meta de 10% no es un problema para nosotros”, dijo el chairman y director ejecutivo de CREC, Li Changjin (59) el año pasado. En 2017, el 5,8% del valor por nuevos contratos vino de proyectos fuera de su país.
La diversificación es necesaria. Fortune consideraba una debilidad de CREC su dependencia de la compañía estatal china de ferrocarriles, que representaba un tercio de sus ingresos.
Entre sus proyectos en el extranjero se encuentran un puente en las Maldivas, una vía férrea entre China y Tailandia, el tren entre Jakarta y Bandung, Indonesia —donde junto a otras empresas chinas derrotó a rivales japonesas—, un ferrocarril entre China y Mongolia y otro entre la frontera china y la capital de Laos. También desarrolla proyectos ferroviarios en Rusia, Bangladesh, Kazajistán, Uzbekistán y Pakistán.

La mitad de los ingresos por proyectos en el extranjero, según los estados financieros de CREC para 2017, provienen de la iniciativa de “Nueva Ruta de la Seda” del régimen chino, que busca mejorar la conexión de su país con el resto del mundo.

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