3 jul. 2017

Postcrossing: La pasión por revivir el correo a la antigua


El desarrollo de la larga distancia telefónica y el posterior auge de Internet dejaron al correo escrito al margen de la comunicación cotidiana. Pero la web ha resultado un aliado insospechado para quienes quieren mantener activa la tradición de enviar tarjetas postales.

Ya son 677.350 las personas inscritas alrededor del mundo en Postcrossing.com, un sitio web dedicado a intercambiar correspondencia. La red social vino a llenar un vacío en el mundo de los canjes postales. Hoy se denomina popularmente postcrossing al hobby, sin importar en qué plataforma se haga.

“Ahora te pueden llegar postales por sorpresa, de cualquier persona en el mundo”, explica Daniela Valentini (32, a la derecha), artista y uno de los chilenos que más tarjetas ha enviado de acuerdo a las estadísticas del sitio. “De chica solo las conocía cuando viajaba y le mandaba postales a mi abuela”, dice.


Como muchos niños, Daniela coleccionó sellos pero dejó de hacerlo en la adolescencia. Fue mientras estudiaba en California que volvió al coleccionismo postal. Allá supo de la existencia de la web de Postcrossing, gracias una amiga estadounidense llamada Kristen.

A la diseñadora le gusta la dedicación que conlleva escribir para el correo físico: “Me gusta preparar una postal. Hacer algo bacán a la persona. Leer su perfil y ver qué cosas le gustan, para adecuarse a eso”. Tanto así, que si en determinado momento no tiene tiempo de escribir la postal con cariño, prefiere mandarla más tarde.

Valentini realiza también muchos intercambios gracias a Instagram y Facebook. Allí los postcrossers pueden acordar directamente los trueques, elegir de antemano qué tarjeta quieren, y buscar contactos en países desde los que aún no han recibido correspondencia.

Como Valentina hay miles en el mundo. Una de ellos es Natalija Levic (25) en Belgrado, Serbia. “Recibo unas 40 postales al mes (…) hoy me llegó la primera de Nigeria”. Conseguir tarjetas de países nuevos para la colección es un foco para muchos aficionados. También hacer amigos, dice Natalija.

Hay contactos con los que nos escribimos seguido. Pocos, pero los quiero mucho. Incluso mis padres reconocen su letra de tanto que me escriben” – Natalija Levic, coleccionista serbia.

Wahyu Priagung (35) es otro fanático del hobby. Vive en Jember, Java Oriental, Indonesia. Destaca el “conocer personas nuevas” como lo más entretenido del postcrossing. Su afición es incomprendida por sus colegas en la oficina gubernamental en que trabaja: “Me dicen que soy raro. Me preguntan por qué me llegan tarjetas”, explica risueño.

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