4 ago. 2016

Entrevista a espía inglés sobre la Guerra de las Malvinas

Más sobre la Guerra de las Malvinas, aquí.

Es una nota antigua, pero la encontré recién y me pareció muy interesante. Publicada por La Segunda en 2012, la comparto ahora tal cual apareció en aquel diario.

Hugh Bicheno es un personaje absolutamente novelesco, que parece arrancado de las páginas de un libro de Graham Greene, Ian Flemming o John Le Carré. Hijo de padres británicos, nació y se crió en Cuba, en la época previa a la revolución de Fidel Castro. En 1957, viajó a Chile, donde tiene familiares por el lado materno, y estudió en el Grange. Tres años después volvió a Inglaterra, y se graduó en historia en el Emmanuel College, de Cambridge.


Su destino parecía encaminarse hacia la academia. De hecho, combinó durante un tiempo la enseñanza con la investigación de postgrado, por lo cual volvió como becario de la Fundación Ford a Santiago, y estuvo tres años (1969-1972) en el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad Católica. Pero el ambiente académico lo saturó -"estaba dominado por cabezas de segunda clase", confesó alguna vez- y prefirió explorar opciones más adecuadas para su condición de "lobo solitario".

Así fue como terminó en el MI6, el mítico servicio de inteligencia exterior británico, con lo cual aplacó su sed de aventuras y realizó misiones en Londres, Buenos Aires y Centroamérica. Pero luego de un tiempo, volvió a "privatizarse", esta vez como consultor free lance en seguridad.

En 1999 reingresa al Reino Unido y se reinventa con algo mucho más parecido a su profesión de origen, la historia, que a las peligrosas andanzas que -como un moderno 007- le tocó protagonizar en medio de la "guerra sucia" en Argentina o las guerrillas centroamericanas: se dedica a escribir libros de historia militar, oficio con el que hasta hoy se gana la vida.

Hasta hoy, ha publicado una media docena de libros. Entre ellos: "Rebeldes y casacas rojas: La Guerra Revolucionaria Americana"; "Gettysburg"; "La batalla de Lepanto"; y uno referido al conflicto de Malvinas -"Al filo de la navaja: La historia no oficial de la guerra de Malvinas"- que es el que dio pie a esta entrevista, realizada vía e mail, a un espía que regresó del frío...

Pero que no teme causar polémicas con declaraciones políticamente incorrectas en las que dispara, como un francotirador, contra todo lo que se mueve. Incluyendo la política exterior británica.

Matthei, Pinochet y el pacto tripartito contra Chile

-En una entrevista reciente, Ud. exculpa a Thatcher y Pinochet como protagonistas de una alianza "contra natura" entre una democracia y una dictadura, diciendo que, en este caso, el enemigo común de ambos era una dictadura como la de Galtieri, mucho peor que la chilena. Habla de un acuerdo "secreto" entre Argentina, Perú y Bolivia para atacar a Chile. ¿Qué pruebas tiene de la existencia de este pacto que, en alguna medida, justificaría el apoyo de Chile a Inglaterra?

-No podía en 2006 (año en que se publicó la versión inglesa de mi libro), ni puedo ahora, citar otra fuente que la entrevista concedida por el general (R) Fernando Matthei a "La Tercera", en julio de 1999, sobre la colaboración de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) con los británicos. El declaró que no quiso involucrar a Pinochet en los detalles operativos, pero evidentemente contó con su beneplácito. Lo del pacto argentino-peruano-boliviano ya lo sabía, pero salió a flote (sin duda "goteado" por la Junta Militar argentina), en la prensa de ese país, durante el intento de agresión argentino contra Chile sobre las islas Nueva, Picton y Lennox, en 1979.

-En su libro plantea que una de las razones de la guerra de las Malvinas fue el deseo de los militares argentinos de expiar sus culpas por la "guerra sucia" a través de una causa justa que los legitimaría ante la historia. ¿Podría agregar algo más al respecto?

-Los oficiales argentinos que conocí se consideraban honorables, y se autoexculpaban por los "excesos" de la guerra sucia porque se cometían al servicio (supuestamente superior a todos) de la patria. Eso era una pantalla sicológica muy frágil para contener el inmenso peso de las infamias cometidas. Los mejores de entre ellos querían recuperar su dignidad profesional y su honra colectiva en una guerra "limpia" contra un enemigo externo, lo que, según ellos, serviría también para rehacer la unidad nacional.

Por qué Malvinas y no el Beagle

-Otra tesis que defiende en su libro es que la guerra pudo ser un efecto secundario no deseado de la "lucha antisubversiva". ¿La razón? En los centros de detención clandestinos de la Armada -y con la ayuda de montoneros "reconvertidos"- se barajaron opciones de conflictos externos para apuntalar el proyecto político del almirante Emilio Massera. Entre ellos, una eventual guerra contra Chile. ¿Por qué al final se emprende la guerra contra el Reino Unido y no contra el blanco aparentemente más fácil y accesible?

-Chile no era para nada (el subrayado es de Bicheno) más fácil y accesible. No desestime la superioridad profesional de unas Fuerzas Armadas que se habían mantenido al margen de la política hasta que Allende los metió (y del cual Pinochet los sacó) sobre sus pares argentinos, hondamente politizados y corruptos. Además, la cordillera es un factor estratégico importantísimo. La caída del dictador peruano Velasco Alvarado , en 1979, también puso en duda la alianza entre los militares argentinos y peruanos contra Chile. Que la invasión a las islas planeada por Massera y Anaya (su sucesor en la Armada) no se realizase en 1977, se debe en parte al advenimiento de Jimmy Carter con su programa a favor de los derechos humanos, pero también porque a los otros miembros de la Junta no les cabía la menor duda que para Massera era un peldaño hacia convertirse en "el nuevo Perón".

-Vuelvo a la entrevista que dio a Opera Mundi. Allí dice que nadie podía anticipar la "estupidez argentina" de ocupar las islas y quedarse allá, cuando su opción más válida siempre fue arriar el pabellón inglés y regresar al continente, tras crear un nuevo cuadro político. ¿No hay aquí una suerte de defensa corporativa de sus ex colegas del MI6, que no previeron el ataque?

--Es una simple declaración basada en conocimientos propios y directos. Luego de la publicación de mi libro, (Peter) Carrington y (John) Nott , ex ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa, cambiaron su canto y declararon que sí habían recibido advertencias oportunas, concediendo tácitamente que no le dieron a las mismas la atención que merecían.

Los errores de Galtieri y el apoyo de Weinberger

-Un grave error de cálculo de Galtieri y Anaya fue pensar que EE.UU. -país al que Argentina apoyaba en Nicaragua y en toda Centroamérica- a lo sumo sería neutral, pero jamás respaldaría a Gran Bretaña, como finalmente lo hizo. Ud. vio en un bar de San Salvador a asesores argentinos y personal de la CIA, brindando por la recuperación de las islas, en abril de 1982, y asegurando que los británicos no harían nada. ¿Cómo se explica semejante error de análisis?

-Dos palabras: Caspar Weinburger. El poderosísimo Secretario de la Defensa del gobierno de Ronald Reagan dictaminó brindar apoyo sin límites a los británicos desde el primer momento. Mandó al Departamento de Estado y a la CIA olímpicamente a la mierda, y ellos descubrieron la gran verdad: que, al final de cuentas, el Pentágono siempre manda.

-Ud. afirma que Inglaterra no habría podido ir más al sur de la isla Ascensión sin el claro respaldo de EE.UU. Incluso describe los equipos bélicos de última generación que inclinaron la balanza a favor del lado británico. Por ejemplo los misiles Sidewinder y las bombas Paveway, con que fueron dotados los Sea Harrier.

-Los Sidewinder y las bombas fueron lo de menos. Lo principal fue la inmensa cantidad de petróleo y lubricantes que liberaron secretamente de depósitos destinados a las fuerzas de la OTAN, y el uso sin límites del aeropuerto en Ascensión, que les pertenecía.

Duras críticas contra el peronismo

-Sus opiniones sobre el peronismo son fuertes. Entre otras cosas, dice que los peronistas lo que mejor hacen "es robar". Dado que el gobierno de Cristina Fernández tiene más de un 50% de adhesión ciudadana, ¿cuáles son las perspectivas posibles para resolver de una buena vez la pugna por Malvinas?

-Los peronistas son una escoria demagoga y cleptocrática. Llegará el momento en que esa "adhesión ciudadana" se esfumará cuando el castillo de naipes se desplome de nuevo. Pero eso no cambiará la sicopatología nacionalista subyacente. Pasando los años, Londres sin duda traicionará a los 3.000 isleños (incluyendo varios de origen argentino, quienes son los que menos quieren ser gobernado por Buenos Aires), tal como quiso hacer antes del 1982.

-Así como Ud. es muy duro con el nacionalismo argentino, también critica a los británicos "progresistas" que, a su juicio, alientan agresiones con su política de apaciguamiento. Los isleños, dice Ud., piensan que en algún momento el Foreign Office los entregarán en bandeja en alguna negociación. ¿No hay alguna opción intermedia, tipo Hong Kong -con soberanía compartida, por ejemplo-, que permita destrabar un conflicto que parece condenado a una eterna suma cero?

-El entendimiento entre los dos gobiernos para compartir la exploración y la explotación de recursos naturales alrededor de las islas fue anulado unilateralmente por Néstor Kirchner en 2007. Los peron-fascistas no quieren que se apaciguen los ánimos. Les conviene distraer a quienes los apoya con efemérides nacionalistas, mientras roban a manos llenas. No hay posibilidad de negociación cuando la demanda mínima de una parte es superior a la concesión máxima que pueda hacer la otra parte.

-Gran Bretaña acaba de despachar a las islas al HMS Dauntless, un destructor que costó US$ 1.600 millones. Además, se construyó la Fortaleza Malvinas. ¿Cree Ud. posible otro choque bélico como el del 82 o está completamente descartado?

-No. Entre la irracionalidad institucionalizada de los argentinos y la cobardía moral también institucionalizada del Foreign Office británico, no me cabe la menor duda de que eventualmente habrá otro psicodrama bélico en las islas. Pero mientras tanto creo que nevará en el infierno antes que los peronistas les den a las FF.AA. la oportunidad de actuar como abanderadas del enfermizo nacionalismo argentino.

La Operación Mikado: ¿Saboteada desde adentro?

-Uno de los capítulos más misteriosos de la guerra de Malvinas es la "Operación Mikado", una acción encubierta que tenía como fin destruir misiles Exocet y aviones Super Étandard en Río Grande, en el sur de Argentina, y que terminó con un helicóptero inglés, con varios comandos a bordo, caído en suelo chileno, lo que creó serios problemas políticos a Chile. ¿Algo que decir al respecto?

-Algunos periodistas ingleses normalmente bien informados afirman que Mikado fue un disparate ideado por (Michael) Rose , el comandante del SAS (Special Air Service), y que la tropa se negó a prestarse a una operación tipo kamikaze con, además, pocas posibilidades de éxito. No me consta.

-A la luz de lo expuesto antes, uno podría concluir que el apoyo chileno a la acción británica en las islas se basaría en estrictas razones de autodefensa, en el contexto del conflicto por el Beagle. En su libro habla de una cooperación en dos planos: alerta temprana de ataques aéreos y el hecho de que buena parte de las mejores tropas argentinas quedaron desplegadas en la frontera con Chile y se restaron al esfuerzo bélico en las islas. ¿Algún comentario adicional sobre este punto?

-Buen resumen. ¿Le parece poco?

 "Si los argentinos se hubiesen retirado, Inglaterra habría entregado las islas"
El 2 de abril pasado, a 30 años exactos de la toma de las islas Malvinas por Argentina, el medio electrónico brasileño Opera Mundi, publicó una entrevista a Hugh Bicheno, donde hizo interesantes revelaciones. Lo que sigue es una síntesis de sus dichos.

"A pesar de que yo estaba mucho más en sintonía con la mentalidad argentina que la mayoría de los ingleses, no conseguí anticipar que los argentinos serían tan estúpidos al punto de tomarse las islas y quedarse allá. La carta de ellos siempre fue invadir, expulsar al gobernador y a la guarnición militar, izar la bandera e irse a casa. No tengo la menor duda de que, si eso hubiese ocurrido, los ministros del Foreign Office habrían entrado en pánico y habrían entregado a los habitantes de las islas, que es exactamente lo que intentaron hacer durante 17 años".

-Ud. escribió que el almirante Jorge Anaya se refería a los británicos como "maricones" y "putas desesperadas", y que él no esperaba que el Reino Unido reaccionase militarmente. ¿Por qué Anaya creía eso?

-Porque él entro en contacto con funcionarios del Foreign Office y del Ministerio de Defensa que estaban tan desesperados por vender navíos de guerra que dijeron a Anaya que todo lo que ocurriría si las islas fuesen invadidas sería una apelación a Naciones Unidas. Fue por eso que él los llamó "maricones". El se quedó asqueado al saber que estos funcionarios estaban determinados a vender a sus compatriotas.

-¿Cuál es la importancia de los lazos entre Thatcher y Pinochet durante la guerra? ¿Y cómo fueron recibidos estos vínculos por la opinión pública británica?

-Thatcher no tenía lazos con Pinochet durante la guerra. Las FF.AA. chilenas dieron ayuda voluntaria, porque si Argentina hubiese tenido éxito en Malvinas, Chile sería el próximo. Había un acuerdo militar "secreto" entre Argentina, Perú y Bolivia para atacar a Chile, y todo el mundo lo sabía. Thatcher demostró una poco común integridad al agradecer a Pinochet por la ayuda que él le ofreció. Aquellos que dicen que eso mostró una indiferencia en relación a los derechos humanos son los mismos que afirman que ella estaba errada al entrar en guerra contra un régimen que torturaba y mataba mucho más gente que él. La victoria británica derribó una dictadura militar argentina que buscaba el genocidio y, en efecto dominó, derribó otra en Bolivia (N. de la R.: la de Luis García Meza), que tenía el apoyo de la Junta argentina. Sólo un imbécil moral argumentaría en base al hecho de que la victoria vino con ayuda de una dictadura menos militarizada como la de Chile.

El infierno de la guerra real
Así como Bicheno no ahorra críticas a los políticos de ambos bandos involucrados en el conflicto, cuando en su libro aborda los hechos de la guerra lo hace con objetividad y equilibrio, y rinde homenaje al heroísmo de británicos y argentinos sobre el terreno. Después de recorrer los escenarios del combate y entrevistar a protagonistas de las dos partes, hace un relato crudo y apasionante de los sucesos bélicos, que parte en el capítulo quinto de su trabajo.

De ese modo, destaca la valentía del soldado "Pedro", un argentino aún sin identificar que se negó a rendirse y luchó hasta la muerte, o del dragoneante Claudio Scaglione, otro valeroso combatiente, que no recibió ningún reconocimiento póstumo de los suyos. O el arrojo, en el lado inglés, de los también fallecidos sargento Mc Kay y cabo McLaughlin, en el Monte Longdon, en una de las batallas más duras de la campaña terrestre.

Es más: tiene la hidalguía de reconocer que McLaughlin, quien se lanzó a la lucha como un poseído, gritando "¡Yo soy jodidamente a prueba de balas!", no fue condecorado, pese a que su valor estaba acreditado, porque en su mochila se encontraron orejas humanas que llevaba como trofeos.

Describe, asimismo, la rabiosa lucha cuerpo a cuerpo y a bayonetazos en Tumbledown, y se reserva una dosis de ironía -típicamente inglesa- para mencionar el buen desempeño en combate del pelotón de morteros del Tercer Regimiento de Paracaidistas, formado por "homosexuales devotos". Una sutil respuesta al almirante Anaya que desdeñaba a los "maricones" anglosajones.

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