28 nov. 2014

Hoy es Teletón: Una maravillosa obra, vilmente atacada

La Teletón: Una campaña anual donde los privados donan voluntariamente para ayudar con la rehabilitación de miles de niños en Chile. A nadie lo obligan a colaborar, pero aún así se juntan miles de millones de pesos, los que a lo largo de 36 años han logrado que hoy existan 13 institutos de Arica a Coyhaique. ¿Quién podría quejarse?

¿Quién podría quejarse? Pues lógico, los mismos de siempre. Los anti-empresa, que siempre están contra todo lo que permita hacer negocio, aún que sea ayudando a los niños. Qué importa que se pueda recaudar miles de millones para mejorar la vida de los discapacitados, si al mismo tiempo las empresas que están en la Teletón también lucran con eso.

Con tal de que los privados no ganen plata, para ellos que no haya Teletón.

Ese lenguaje de la izquierda más añeja y retrógrada, el mismo que demonizó el lucro, y que lamentablemente por estos días es tan popular. El ataque más virulento viene de un medio autodenominado como "El Ciudadano", que es otro diario más de muchos de izquierda que hay en kioskos chilenos, y se hace pasar por ser un medios imparcial ("ciudadano").  Usualmente usando lenguaje ofensivo y vulgar, como en el número contra la Teletón (derecha) aludiendo a la expresión "pico en el ojo" y demonizando a Don Francisco.

Los mismos que alegan porque la Teletón no debiera existir, porque según ellos el Estado tendría que hacerse con la responsabilidad de rehabilitar a los niños minusválidos. Este nivel de absurdo me parece particularte molesto. Porque ponen sus principios por sobre lo práctico, lo que de verdad funciona.

Son los privados, los que voluntariamente hoy hacen posible el tratamiento de miles de niños. La campaña funciona, y además se ha convertido desde el primer día en un evento que genera cohesión social entre chilenos.

Pero los estatistas quieren que el Estado lo haga todo. Por mucho que con los recursos que ya tiene no de abasto. Por mucho que el aparato estatal involucre múltiples ineficiencias y espacios para la corrupción. Estos críticos dirán que suban los impuestos, y así se financie la rehabilitación de los niños. Esa es su solución para todo. Como si un alza de impuestos no tuviera efectos sobre el nivel de producción del país, como si no disminuyera las inversiones. Como si no pudiera conducir a mayor evasión, una menor recaudación, y a situaciones francamente injustas, como el altísimo impuesto a los combustibles (diseñado para reconstruir los efectos... del terremoto del '85!)


No digo no se pueda discutir sobre el nivel de impuestos actual, o que el Estado no pueda asumir más responsabilidades. Pero hay que tener en cuenta las potenciales consecuencias, y no ofrecer al Estado como panacea para cualquier problema de la sociedad, más cuando sabemos lo peligroso que es aumentar el poder del Estado, especialmente cuando se le entrega excesivo poder económico.

Personalmente creo que lo ideal es que los que los privados pueden hacer y bien, como la Teletón, debe seguir a cargo de los privados. Que el Estado se ocupe de todos aquellos otros problemas no resueltos que los privados tampoco quieren asumir.

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